Propiedad intelectual y plagio

Preguntas frecuentes

La copia total o parcial de una obra ajena, presentándola como propia.

Sí, en el caso de que no citemos la fuente de donde hemos obtenido esa información. En un entorno académico, el permiso del autor es irrelevante.

Siempre que esté justificado, sea con fines de estudio y/o investigación y citemos la procedencia, podemos reproducir o incorporar a nuestro trabajo cualquier texto, dato e idea cuyo origen sea ajeno a nosotros.

No. En la respuesta anterior se indica que la reproducción es lícita "siempre que esté justificada". Esto quiere decir que tiene que haber una razón de peso para la cita literal, como pueda ser la importancia de la citado y que no queremos que se malinterprete, que sea en otro idioma y temamos que pierda sentido con la traducción, que su interpretación pueda ser ambigua, etc. De ninguna manera se justifica hacer un trabajo a base de retales de otros trabajos copiados y pegados.
La copia literal de un trozo de información exigiría además que lo pusiéramos entre comillas (o en párrafo aparte, con otro tipo de letra) y, por supuesto, que citáramos la fuente.

Sí, aunque lo contemos con nuestras propias palabras, cometeremos plagio si no citamos la fuente original de esa información.

Sí, salvo la información que es comúnmente conocida y admitida. Por ejemplo, no sería necesario citar la fuente donde hemos obtenido la información de que Colón llegó a América en 1492, el número atómico del bismuto o la superficie de la provincia de Cuenca.

Si lo presentamos como novedoso, sin citar la procedencia original de ideas, datos o textos, sí, estaríamos cometiendo plagio.
Hay comportamientos como este del autoplagio que, sin ser técnicamente plagio, se asimilan al plagio y se consideran de la misma manera. Otros ejemplos serían la inclusión de referencias de obras no consultadas, con el fin de engrosar la bibliografía; falsear datos para resolver un problema o inventar datos en una investigación; la colaboración no autorizada entre estudiantes para realizar un trabajo o la compra-venta de trabajos académicos.

Sí. En primer lugar, en el caso de trabajos de alumnos, el profesor o director, hace un seguimiento de la evolución del trabajo, por lo que no le será muy difícil detectar cualquier irregularidad.
En segundo lugar, existe software específico para detectar el plagio; hay sofisticados programas de última generación como Ephorus o Turnitin que detectan el plagio incluso aunque se haya cambiado el texto.